Si el viento cambia, navega con maestría

La adaptabilidad y el manejo eficiente de situaciones inesperadas son habilidades clave. En ocasiones, nuestros clientes pueden tener imprevistos que les obligan a pausar o terminar su trabajo con nosotros, entonces, ¿cómo podemos, como profesionales de la comunicación, gestionar estos momentos para minimizar el impacto negativo y mantener una relación positiva con el cliente? Te damos algunas claves.

1. Mantén la calma y ofrece apoyo:

Entiende que tu cliente está pasando por un momento complicado. Una respuesta empática es lo correcto desde el punto de vista humano y además fortalecerá la relación a largo plazo.

2. Comunicación clara y transparente:

Asegúrate de discutir abiertamente los términos de la pausa o terminación del trabajo. Determina claramente cualquier aspecto financiero o de plazos que necesite ser resuelto y ponlo fácil.

3. Evalúa el impacto y actúa en consecuencia:

Evalúa cómo esta pausa o cese afecta a tu agencia desde una perspectiva operativa y financiera. Planifica cómo reasignar recursos o ajustar tus estrategias para mitigar cualquier impacto negativo.

4. Ofrece soluciones flexibles:

Por ejemplo, puedes proponer pausar el proyecto en lugar de terminarlo, o ajustar el alcance del trabajo a las nuevas circunstancias del cliente.

5. Documenta todo:

Asegúrate de documentar cualquier cambio o acuerdo al que llegues con el cliente. Esto ayudará a evitar malentendidos futuros y servirá como referencia si es necesario retomar el trabajo.

6. Aprovecha la oportunidad para aprender:

Cada situación de este tipo es una oportunidad para aprender. Analiza qué llevó al cliente a esta situación (si puedes ayudar ya que a veces no se puede por ser causas ajenas) y si hay formas de prevenir situaciones similares en el futuro.

7. Mantén la puerta abierta:

Finalmente, asegúrate de dejar la puerta abierta para futuras colaboraciones. Las circunstancias cambian, y un manejo profesional y comprensivo de la situación puede hacer que el cliente regrese cuando esté listo.

En definitiva, la interrupción de un proyecto debido a imprevistos por parte de un cliente no es una situación deseada, pero manejándola correctamente, puedes minimizar su impacto negativo y mantener una relación positiva con el cliente.

La clave está en la comunicación, la flexibilidad y un enfoque proactivo hacia la solución de problemas.

Anterior
Anterior

La transparencia en precios, todo un desafío para las agencias

Siguiente
Siguiente

Saber decir “No” conduce al éxito (parte II)