Un fin de año diferente y lleno de aprendizajes
La recta final de 2024 ha tenido para mí unas cuantas curvas.
Una intervención quirúrgica en un ojo a la que tuve que ser sometida de forma urgente me obligó a parar en seco. No fue fácil en menos de dos horas dejarlo todo parado y pensar sólo en lo mejor para mí. Pero una vez pasadas ya 3 semanas empiezo a ver con claridad, nunca mejor dicho, que ello me ha dado tiempo para reflexionar y replantearme muchas cosas, tanto a nivel personal como profesional. Vislumbro con perspectiva las valiosas lecciones que he aprendido estos días y las quiero compartir en este blog.
1. La fuerza de la vulnerabilidad: aceptar la ayuda.
Como emprendedora, estoy acostumbrada a llevar las riendas, a ser independiente y a resolver los problemas por mí misma. Pero la enfermedad me enseñó que no siempre puedo con todo. Necesité ayuda, y aceptarla fue un acto de valentía, no de debilidad.
Del mismo modo, las empresas con propósito, no se construyen en solitario. Requieren la colaboración de equipos, la confianza en los socios y la apertura a nuevas ideas. Reconocer nuestras limitaciones y buscar apoyo nos hace más fuertes y nos permite alcanzar metas más ambiciosas.
2. El poder del "no": priorizar el bienestar.
Durante este tiempo, aprendí a decir "no". A priorizar mi salud física y mental por encima de las obligaciones laborales y las expectativas. Decir "no" me permitió concentrarme en mi recuperación y de este modo volver con más energía.
Las empresas con valores también deben aprender a decir "no". No todo vale. Hay que rechazar proyectos que no se alineen con su misión y poner límites a las demandas excesivas, así como priorizar el bienestar de los equipos. Un "no" a tiempo puede ser un "sí" a largo plazo, a un crecimiento más sostenible y auténtico.
3. La gratitud como motor: valorar lo que tenemos.
Depender de otros me hizo ser consciente de la importancia de la gratitud, un valor impresicindible para evolucionar. Así que quiero agradecer desde aquí el apoyo que me han prestado mi familia, amigos y profesionales de la salud que me han atendido todo este tiempo ya que su soporte me ha llenado de energía positiva y me ha ayudado a afrontar la situación con optimismo.
De igual modo pienso que las empresas con propósito deben cultivar la gratitud hacia sus clientes, sus empleados y su comunidad pues todos colaboran al éxito. Reconocer el valor de cada persona y cada acción crea ambiente positivo y fomenta la colaboración. La gratitud nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos y nos impulsa a seguir adelante. ¡Es un gran motor!
En definitiva, este fin de año me ha enseñado muchas cosas que considero la base de un crecimiento auténtico y con propósito tanto para las personas como para las compañías.
No hay mal que por bien no venga así que doy por bueno todo el aparatoso y complicado postoperatorio que he pasado ya que mi mente está clara y positiva para empezar bien 2025.
Os deseo un feliz año nuevo, lleno de salud, aprendizajes y momentos compartidos.
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